¿Te imaginas asistir a un concierto en donde los instrumentos musicales sean de hielo? Conoce la historia del escultor Tim Linhart quien lo ha hecho posible.

Desde la construcción de esculturas gigantes de hielo en las Montañas Rocosas en Colorado hasta la creación de música de hielo en la Laponia sueca, Tim Linhart está empujando los límites de lo que se puede hacer con el hielo.

Para crear un instrumento musical de hielo, es crucial entender sus fortalezas y debilidades. Para el escultor de hielo, Tim Linhart, todo comenzó en Colorado, hace 20 años.

“Un amigo que construye guitarras me preguntó si era posible construir un instrumento de hielo. Entonces, construí un bajo gigante y le coloqué las cuerdas de un piano, comencé a tocar las cuerdas y escuché música. Sin embargo, pensé que, si apretaba los cables un poco más, podría escucharse más fuerte. En lugar de eso, ¡el bajo de hielo explotó!” Y a partir de esta historia Tim inició su trayectoria en la creación de distintos instrumentos musicales.

 

Fotografía: © Karin Åberg

Música en el frío

El sonido musical de un instrumento de hielo es más agudo y vívido que el sonido de un instrumento tradicional, esto se debe a que el hielo absorbe las vibraciones, pero no tanto como lo hace la madera. De acuerdo con Tim, el hielo nos deja oír más detalladamente: “Debido a que el hielo siempre está cambiando, los cristales crecen en diferentes direcciones y hay mucha tensión. Cuando envías vibraciones a través del hielo, las moléculas se vuelven más espaciadas, flexibles y buenas para crear música.

Y de la misma forma en que un violín de madera proporciona un mejor sonido al paso de los años, el instrumento de hielo también mejora su sonido con la edad. “Entre más vibración, más suave el sonido”, dice Tim. “En particular las guitarras obtienen un sonido más dulce con el tiempo, a medida que el hielo se hace más delgado”.

Tim Linhart es el fundador de la música de hielo en Laponia sueca. Ha sido un escultor de hielo por 35 años y ha trabajo con instrumentos de hielo durante los últimos 20 años. Fotografía: © Karin Åberg

Para hacer una guitarra de hielo, Tim construye la cubierta superior e inferior y luego las congela durante la noche. Después talla los detalles más finos y gradualmente acumula el espacio entre las placas con hielo. Desde allí, un tradicional cuello, puente y cuerdas completan el instrumento.

La llamada de Suecia

Hace 13 años, se pusieron en contacto con Tim para que trabajara en un proyecto en el Hotel de hielo de Suecia. Aquí, Tim construyó un órgano tubular de hielo con 56 tubos, acompañado de una orquesta de hielo. “Pensé que esta sería una ubicación muy “cool” para un concierto”, dijo Tim. “Sin embargo. ¡No había contemplado la asistencia de 450 personas para el primer concierto! El calor de los cuerpos de los asistentes significó un aumento en la temperatura de -4 ºC a 12 ºC aproximadamente. ¡Se empezaron a tener problemas con la afinación de los instrumentos, lo que causó un pequeño desastre musical! A medida que la temperatura aumentaba, los instrumentos de cuerda disminuían el tono y el sonido del órgano aumentaba”.

El auditorio de hielo

Después de esto, Tim empezó a diseñar su propio auditorio que tuviera mínimas fluctuaciones de temperatura proporcionando una buena acústica.

El resultado fue la sala de conciertos de hielo, construida con dos iglús esféricos para el público y un escenario en el centro, ligeramente hueco para mantener la temperatura baja. Tim creó un conducto en la parte superior de cada domo para que escapara el calor generado por las personas y así mantener una temperatura óptima de -5 ºC.

Las paredes de la sala de conciertos fueron rociadas con agua para un acabado de hielo liso, creando un material reflejante que rebota las notas alrededor, permitiendo una mejor propagación del sonido a través del cuarto.

Un ambiente desafiante

“La acústica es compleja”, dice Tim. “Hay un punto dulce increíble en el medio del iglú, que es maravilloso para todo el sonido. Pero también hay lugares donde no se puede escuchar el bombo, por ejemplo”.

Debido a que el hielo es menos resonante que la madera o el metal, es necesaria la amplificación para los instrumentos de cuerda: “Hago un pequeño hoyo a un lado de las guitarras para un transductor. En violines, uso dos transductores, por lo tanto, las vibraciones de ambas placas son detectadas. Coloco los transductores lo más lejos posible de las cuerdas y del puente, porque queremos escuchar el hielo”.

Tim trabaja con un ingeniero de sonido para controlar el frío y la interferencia de humedad en los diferentes canales. “Todo el ambiente es un desafío debido a la proximidad de la electricidad y el agua” explica Tim. “De vez en cuando, se produce un zumbido y el ingeniero de sonido ayuda a identificarlo. ¡Él va rondando con un secador de pelo – incluso a veces tiene que ajustar los canales a mitad de un concierto!

“Un amigo que construye guitarras me preguntó si era posible construir un instrumento de hielo. Entonces, construí un bajo gigante y le coloqué las cuerdas de un piano, comencé a tocar las cuerdas y escuché música”.                

Tim Linhart

 

 

Hacer una mandolina es un trabajo de 35 horas.

La luz LED usada en el interior de los instrumentos – para crear una atmósfera brillante durante los conciertos – también puede ser una interferencia en el sistema de sonido. “Si un micrófono y una luz LED están demasiado cerca en un instrumento, pueden causar un problema,” explica Tim. “Así que, sacamos las luces LED de los violines para evitar cualquier contratiempo”.

Nuevos diseños

Mattias Sandlund tocando un violonchelo de hielo. Fotografía: © Karin Åberg

Con los problemas de tono en mente, Tim ha inventado nuevos instrumentos, como el ‘Graviton’ – un enorme instrumento de 37 cuerdas con 2,2 toneladas de placas de acero, algunas con un peso de hasta 75 kg. Las placas se cuelgan en el extremo de las cuerdas en vez de las clavijas de afinación. El peso crea tensión en el hielo y ayuda a mantener la afinación constante. Otra invención es el Rolandophone, que es un instrumento de percusión gigante con 44 tubos que se parece un poco a una flauta de pan.

Para brindarles a todos los mejores lugares en la casa, Tim está planeando un nuevo diseño para su próxima sala de conciertos. Quiere añadir costillas geométricas en el techo del nuevo auditorio para mejorar la experiencia acústica. “Si todo va de acuerdo al plan, la nueva sala de conciertos tendrá una gran cúpula en el centro para la orquesta, una pista de baile y tres cúpulas circundantes con espacio para 350 personas”, concluye Tim.

Ve el auditorio de iglú y escucha los instrumentos de hielo (4:11): 


Referencia: Brüel & Kjaer. Waves “Vibrations in ice” [documento en línea https://www.bksv.com/en/about/waves/WavesArticles/2017/Vibrations-in-ice acceso: marzo de 2017].

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