Protegiendo a tiradores del ruido parte B

Protegiendo a tiradores del ruido parte B

Imagen relacionadaContinuación de nuestro artículo “Protegiendo a tiradores deportivos: la ciencia del silenciador” en donde conoceremos los resultados de las pruebas aplicadas encalibres de rifles comunes y pistolas con y sin supresión de cañón, con medidores Brüel & Kjaer.

¿Una solución en la fuente?

Hiram, Maxim, (homónimo de las primera y populares metralletas) presentó y comercializó por primera vez en E.U. los supresores de cañón en los años 20s.

 

El diseño básico ha cambiado poco desde entonces, añadiendo series de cámaras o bafles dentro del cilindro de metal diseñado para canalizar los gases calientes fuera del barril y haciendo lento su progreso. Resulta relativamente fácil demostrar la verdadera capacidad de reducción sonora de un supresor, a diferencia de una protección al nivel del oído. lo que es más, esto beneficia a los espectadores tanto como a los mismos tiradores.

Matthew Parker hizo pruebas en calibres de rifles comunes y pistolas con y sin supresión de cañón, utilizando estándares militares y comerciales para mediciones sonoras para ruido de impulso.

Configuración de la prueba.

En el estudio usaron un sonómetro 2209 con un micrófono 4136 y un pistófono para calibración, antes y después de la prueba, todos de Brüel & Kjaer. El equipo fue colocado con los estándares 1474D del Departamento de Criterios de Diseños de Defensas y se disparó 5 veces para establecer el nivel de presión sonora sin suprimir, después de los cuales se efectuaron diez disparos con el supresor conectado.

Resultado de imagen para sonómetro 2209

La tabla de abajo compara la atenuación del nivel de presión sonora resultante con el nivel sin suprimir, el cual podría ser experimentado a nivel de oído con únicamente la protección (sin el supresor de cañón conectado). Estas mediciones bajo estándares militares indican que el nivel de presión sonora es medido a 1 metro del lado izquierdo del cañón.

Resultados

Los supresores son claramente efectivos, aunque sorpresivamente la velocidad subsónica de la calibre .45 no fue apreciablemente más silenciosa que la de las otras, esto a causa de la gran abertura física requerida para la bala grande. En cualquier caso, los niveles de atenuación ofrecidos bajaron los niveles de presión sonora hasta 140 dB, incluso en los peores ambientes de la prueba. Esto es significativo ya que de acuerdo con NIOSH, el umbral seguro de exposición a sonidos impulso simples es 140 dB.

Sin embargo, no son silenciosos; incluso el sonido de cierre deslizante sin una bala cargada en la 9 mm. resultó de 124 dB y todas las demás produjeron niveles de ruido significativos, con el modelo de alta potencia Remington 700 se alcanzaron casi 140 dB, incluso con el supresor en su lugar. La bala de la Regminton viajando aproximadamente a 840 m/s, abandona el barril aproximadamente 2 y media veces a la velocidad del sonido.

El estudio de Matthew Parker señala hacia otros numerosos estudios que cuestionan la protección de los protectores a nivel de oído en el mundo real; uno en particular, consideró 7 marcas de municiones y aplicó la fórmula NIOSH previamente mencionada, para reducir el nivel anunciado; el mejor valor que pudo obtener ofreció solamente 14 dB de atenuación. En los mejores términos del estudio de Matthew Parker, todos hubieran fallado al prevenir impulsos de 140 dB.

 
 

Todos los supresores probados fueron capaces de atenuar los ruidos de estallido de los cañones de todas las armas hasta un nivel seguro, de acuerdo con los lineamientos de NIOSH E.U.

Reconociendo las dificultades de asegurar que la protección a nivel del oído es efectivamente provista y no es afectada por condiciones del mundo real tales como la interferencia por protección visual, NIOSH recomienda a los tiradores que utilicen doble protección auditiva, tanto audífonos como de tipo externo, sin embargo y como ellos señalan, la mejor forma de protección auditiva es la que la gente use correctamente. Como señalan los especialistas, los tiradores a menudo no utilizan ninguna forma de protección auditiva, haciendo que la protección auditiva doble no sea quizás la solución más efectiva. En contraste, los supresores de cañón son claramente una solución efectiva, pero eso no quiere decir que deban usarse idealmente solos.

Lejos del mágico y frío cilindro de acero que James Bond atornillaba a su Wather PPK, los supresores dentro del campo de tiro pueden sin embargo ayudar significativamente a proteger la audición.

Traducción y adaptación del documento original

“Protecting sport shooters – The science of the silencer” (www.bksv.com/waves)

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